Podría decir que se me olvido leer la letra pequeña del pacto, no fue así. No me interesó hacerlo, pequeño detalle que dejé escapar cuando era la sonrisa quien guiaba mis pasos. Desafortunadamente la sonrisa no se mantiene de manera indefinida, a pesar de sonar algo melancólico, es eficaz.
Me detuve al tropezar, las piedras me hicieron comprender el cacho de lectura que me prive de observar, entonces fue cuando entendí que mi sonrisa era momentánea, tan solo se trató de un simple aprendizaje más, un nuevo reto con sentido.
A contra corriente me aproximo a la orilla, aun queda camino que remar, consigo ser fuerte, no me rindo, mis alas parecen hundirse por segundos, mi subconsciente me grita repetidas veces la misma pregunta, constante es la respuesta.
Llegaré, descansaré el tiempo que tarden mis alas en secar y volveré a volar.
Nunca una derrota